El aire acondicionado pierde gas de forma natural, alrededor de un diez por ciento al año. No hace falta una avería: con el paso del tiempo enfría cada vez menos hasta que un día notas que solo mueve aire tibio.

Antes de recargar conviene buscar fugas, porque si el circuito tiene una pérdida el gas nuevo se irá igual. Con un equipo de detección se localiza en poco rato.

El otro sospechoso es el filtro de habitáculo. Si además del poco frío notas mal olor o los cristales tardan en desempañarse, casi siempre es el filtro, y es la reparación más barata del coche.

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