Casi todos los rechazos de la ITV son por cosas que se arreglan en diez minutos. Merece la pena repasarlas antes de coger cita y ahorrarse la segunda vuelta.
Luces: enciéndelas todas con el coche parado y da una vuelta alrededor. Cortas, largas, posición, intermitentes, freno y matrícula. Una bombilla fundida es el motivo más repetido.
Neumáticos: el dibujo tiene que pasar de 1,6 milímetros y los cuatro deben ir a la presión correcta. Revisa también que no haya cortes en el flanco.
Y lo que menos se mira: limpiaparabrisas en buen estado, líquido en el depósito y ninguna luz de avería encendida en el cuadro. Si el testigo del motor está dado, la ITV es rechazo directo.